Con la llegada del frío (y en este pueblo cercano a Málaga, el frío parece llegar con menos tregua que en otras localidades) apetece comer migas, a ser posible frente a una buena chimenea.
En La Posada de Casabermeja no encontraremos una atención impecable, ni mantelerías finas, ni siquiera una variedad en la carta que podamos destacar. Sólo platos tradicionales, rurales a veces y toscos, pero con el empaque necesario para afrontar ese frío que también aparece en el sur.


