Mesón Restaurante El Cántabro- Cueva de Corocota es uno de los clásicos para comer en Málaga en la zona del Barrio de la Victoria, zona emblemática de la ciudad. Se trata de un mesón que llevo viendo años y de los que ha pasado inadvertido durante mucho tiempo en mi lista, hasta que un día, por una recomendación me decidí a probar. A un paso del famoso santuario que da nombre al barrio encontramos este restaurante, con una amplísima carta y un servicio, como suele ser habitual por otra parte, que tendría que mejorar en ciertos aspectos, sin desmerecer algunas de sus especialidades que aquí presentamos.
Comenzamos por el principio, es decir, por los entrantes, pidiendo el pastel frío de cabracho con mahonesa [7,60€], que como uno de mis platos predilectos, me gustó bastante, resultándome jugoso y fresco.
Continuamos con las croquetas variadas hechas en casa [7,20€], de cordero y de pescado, que si bien están muy buenas, la masa se encuentra tan fina que no encontramos tropezones, cosa que tiene mucho encanto en unas croquetas. Aunque insisto en que estaban muy buenas y se notaban caseras, hechas en casa, efectivamente.
El siempre clásico pulpo a la gallega con patatitas [12€], jugoso y tierno como el agua. Muy recomendable.
Dentro del apartado revueltos encontramos excelente el de setas y queso viejo [7,20€], aunque también probamos con igual suerte el de patata y chorizo, espectacular para mi gusto
Fuera de carta se nos ofrecieron unos boquerones fritos al limón, que estaban bien, tampoco nada espectacular y de los que no puedo presentar el precio.
En el apartado pescados tuvimos la oportunidad de probar un par de especialidades de bacalao que se presentan en carta. El bacalao al pil pil con timbal de verduritas [14,50€]. Pil pil correcto, con la emulsión al punto y un toque picante. Pescado y verduras tiernas y frescas. Muy recomendable.
La otra elección es el bacalao ajoarriero [13,50€], misma presentación que el anterior, con un salteado de ajos, pimentón y aceite de oliva. Lo mismo que hemos dicho del pescado y las verduritas en el anterior plato es de aplicación a éste.
En el apartado carnes, tuve la oportunidad de probar dos platos: la primera, las chuletillas de lechazo a la plancha [13,80€], jugosas y con el sabor característico del cordero y a la vez, con la delicadeza en éste del lechazo.
La chuleta en piedra de barro con ensalada [32,50€/kg.], plato mínimo para dos personas con buen saque. La carne se presenta troceada y ya preparada al punto, para que el comensal le pueda dar un toque en el barro refractario o bien pueda convertirlo en una zapatilla, como suele hacer mi sobrino. No fue de mis platos preferidos, ya que la ternera no es que estuviera especialmente buena, aunque tampoco podemos quejarnos de su sabor.
Bueno, y eso es todo, como pueden comprobar dimos un buen repaso a la carta antes de hablar. En resumen, la calidad del producto es medio-alta, con facilidades para los tragones en cuanto a las cantidades de los platos. El servicio es algo irregular y el precio es asumible. Otra de las opciones que podemos encontrar en Málaga para degustar otras preparaciones de carnes y pescados que no son las más habituales, sin dejarnos un riñón en el intento. Espero que lo disfruten si lo prueban y nos hagan comentarios de su experiencia.
Dónde encontrarlo: Calle Compás de la Victoria, 15
29012 Málaga
Teléfono 952 653 945











2 comentarios:
He ido varias veces a comer a este restaurante en en general, está bastante bien. A veces hay cosas que me han gustado menos, pero es normal.
Del servicio, lo que no soporto es que la camarera siempre empieza a retirar los platos sin esperar a que todos hayan terminado.
Un saludo,
Carmen
Ay, amiga Carmen! Del servicio siempre nos estamos acordando en Guisaillopapa y yo por mi parte siempre me acuerdo de Gracita Morales. Es algo que los empresarios tienen que vigilar, porque entre tanta competencia es algo que al cliente ayuda a decidir. En fin, una asignatura pendiente en muchos lugares.
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