Parece increíble que en una ciudad como Delhi, pobladísima y polucionadísima, podamos encontrar vida natural alguna. Pues así es. Y lo que más me sorprendió fueron las águilas, campando en cada rincón de la ciudad. Nada parece importunarlas o interrumpir su viaje a lo largo de los tejados de la ciudad. Recuerdo que la primera mañana que pasé en la ciudad, al salir de la habitación del hotel Rak Int. y asomarme a su terraza, encontré un ejemplar a unos pocos metros de mí, sobre la balaustrada de piedra, no pareció inmutarse y sólo levantó el vuelo cuando sus tareas la reclamaron.
En esta parada de nuestro viaje nos alojamos en la zona de Main Bazaar, cuna de mochileros de todos los países que recalan en Delhi buscando experiencias, compras y unos precios más que razonables para alojarse y comer. Claro, que hay que tener ojo a la hora de la higiene, hay que saber dónde meterse. Main Bazaar está compuesto por un conjunto laberíntico de callejuelas que han surgido sin ningún orden alrededor de la zona de Paharganj, muy cerca de la estación central de trenes de Delhi. Su ambiente es indescriptible, gentes de todas partes, locales de todo tipo donde puedes comprar de todo, polvo, conductores de rickshaw dormitando en su vehículo mientras esperan la llegada de algún cliente, y por supuesto, restaurantes y puestos de comida rápida por absolutamente todas partes, y esto, como podrán suponer, hizo mis delicias.
Pero Delhi no fue sólo Main Bazaar, claro está. También pudimos disfrutar del Monumento Nacional Indio, India Gate, o la Puerta de India, monumento conmemorativo a los soldados que lucharon por su país en la Primera Guerra Mundial. La foto está hecha desde el coche, era nuestro primer día en India y no queríamos morir atropellados.
No menos impresionante es el Templo del Loto, icono de la religión Bahaísta y símbolo del buen rollo mundial. Orar unos instantes en su interior, en el centro de sus hojas blancas de mármol es realmente una experiencia irrepetible.
Pero volvamos a Main Bazaar y a sus opciones gastronómicas. En un paseo por sus callejuelas antes de la cena no pudimos por menos que recurrir a sus puestos callejeros de comida rápida, normalmente, a las que los propios hindúes suelen recurrir. Bajo estas líneas, tortas de patata frita como aperitivo, unas pocas rupias y a seguir.
Pero también encontramos opciones foráneas como la cocina china en estas calles, siempre con toques hindúes. Y por cierto, la mayoría de la comida que encontraremos para hindúes son Veg o incluso Pure Veg, es decir, vegetariana.
Aquí encontramos un corner de cocina rápida con unos noodles y unos rollitos vegetales maravillosos. Los cubiertos no son habituales, por lo que tuvimos que buscarnos una especie de palos de helado y adaptarlos como palillos. Picoteo para cuatro personas por unas 40 rupias, lo que vienen a ser 66 céntimos de euros.
Aquí les mostramos el ambiente que puede respirarse bien entrada la noche en Main Bazaar. En la foto, uno de Villalba que nos acompañaba, pero que para todos los hindúes pasaba por nepalí (no me extraña).
Pero pasemos sin más dilación a una recomendación para ustedes si se encuentran perdidos en el laberíntico universo de Main Bazaar. En la terraza del Hotel Vivek encontramos el Sam's Cafe restaurante cuya razón de ser, como no podía ser menos, es el europeo, pero que cuenta con una cocina india más que respetable, además de otras especialidades cuanto menos curiosas en mitad de Delhi. El ambiente de su terraza, tanto en los desayunos como en las cenas es muy animado.
Foto cortesía de usuaria de FLICKR PhotoSenseDatum
Como entrantes podemos recomendar de buena tinta un buen pollo a la mantequilla con arroz y el celebérrimo pollo tandoori acompañados de naam (pan) por supuesto. En nuestro caso, seleccionamos el relleno de queso, delicioso. Tandoor es simplemente "horno", donde se hacen muchos platos de esta cocina, así como muchas masas rellenas y panes. Sin embargo, el pan tradicional, el naam chapati (el más simple de todas las variedades y el que los hindúes suelen permitirse) se cuece sobre una plancha, dado su fino amasado.
Pero tenemos que destacar que nos encantaron las especialidades italianas de su horno, realmente buenas. Lasagna de carne, pizzas de muchas variedades y calzones.
Comida para cuatro personas más bien hambrientas por 1285 rupias, unos 21 euros. Y sin duda la mejor experiencia gastronómica en Delhi.
Sin dudarlo, es de los restaurantes más recomendables de la zona de Main Bazaar, especialmente sus pizzas y lasagnas.

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