Ahora lo que se lleva no es ir a comer fuera, sino hacerse una ruta gastronómica como Dios manda, recorrerse pueblecitos con la guía en la mano, saludando a los vecinos con cara de despistado y tomando notas en el cuaderno de viaje. Fotografiar paisajes, pasear y claro, comer.
Ver Ruta del cochinillo segoviano en un mapa más grande
El camino comienza en el bonito pueblo medieval de Pedraza, en su plaza flanqueada por algunos restaurantes bajo soportales y con mesas en sus terrazas, con vistas directamente a esta.
Pero merece la pena acercarse a otros pueblos de la zona donde también se encuentran otros puntos de interés de la región. Hablamos por ejemplo de Sepúlveda, con su mirador privilegiado de las Hoces del Duratón, o Sotosalbos, con su magnífica iglesia de San Miguel, bonita muestra conservada del románico. También en estos enclaves podemos encontrar el famoso cochinillo y lechazo de Castilla y León, cocinados en el preceptivo horno de leña que le confiere esos definitivos crujientes y tostados tan característicos de la zona.
En uno de los restaurantes más recomendados, el Yantar de Pedraza, tuvimos la oportunidad de degustar una muestra de buena cocina de esta zona. De entrante, una patatas revolconas, con una buena demostración de chorizo y panceta en su interior, guindilla y pimentón. Buenísimas.
Como segundos, fuimos a lo seguro y, por otra parte, a lo que habíamos venido: ración de cochinillo y unos huevos fritos de gallinas segovianas con chorizo y patatas fritas.
Como postre pedimos tarta de queso y pastel ruso, una fina pasta rellena de crema. Todo por 57,85 euros, dos personas.
Restaurante Centro turismo rural La Data, Gallegos.
Otra de las opciones del turismo en la zona es pasar alguna noche fuera en uno de los pueblos con “sabor a pueblo” de la provincia. Un ejemplo es Gallegos, pueblecito de menos de 100 habitantes cercano a Pedraza y que dista 34 km de Segovia.
En el podemos degustar también buenos asados de cochinillo en el restaurante de La Data, centro de turismo rural donde podemos alojarnos. Nosotros nos decantamos por otra de las preparaciones del cochinillo que más nos gusta, el cochifrito o cuchifrito, que para el caso es lo mismo.
Además, acompañamos la comida con otros platos como la sepia a la plancha, plato castellano donde los haya, pero que estaba en su punto, unas croquetas de jamón buenísimas y una ensalada de espinacas con queso de cabra y frutos secos estupenda.
Como postre, tarta de manzana, también casera, por supuesto. Precio para dos personas y una cena estupenda: 52 euros. Alojamiento para dos personas, una noche con el desayuno incluido: 60 euros.