Bueno, entonces Cantabria y Asturias a la hora de viajar son como una salsa de un estofado y el pan. Indiscutiblemente acaban unidos y mezclados… que maravilla. Esa unión mística se comprueba cuando saboreas cada migaja del pan empapado en tu boca… Madre mía, se nota que estoy escribiendo esto a las 15:30 y que todavía no he comido…
Bueno, vuelvo a lo que decía: Lógicamente, al no ser Comunidades realmente enormes (geográficamente hablando) los viajes por la zona se suelen organizar en pack. Es más, creo que no conozco a nadie que haya viajado a Asturias y no a Cantabria, o al revés... Seguro que alguno habrá, está claro (si es así que hable ahora o calle para siempre).
En ambas Comunidades suelen destacar tanto sus capitales como sus costas fascinantes. Pero España es absolutamente infinita, y la zona de los Picos de Europa es realmente escandalosa.
Bueno, vuelvo a lo que decía: Lógicamente, al no ser Comunidades realmente enormes (geográficamente hablando) los viajes por la zona se suelen organizar en pack. Es más, creo que no conozco a nadie que haya viajado a Asturias y no a Cantabria, o al revés... Seguro que alguno habrá, está claro (si es así que hable ahora o calle para siempre).
En ambas Comunidades suelen destacar tanto sus capitales como sus costas fascinantes. Pero España es absolutamente infinita, y la zona de los Picos de Europa es realmente escandalosa.
Esta parte de nuestro viaje (seguramente el que más nos gustó) visitando las profundidades del Parque Nacional nos llevó entre otros lugares a Potes:
Según leí por ahí, Potes es como la “capital” de los Picos. Ciertamente es un pueblo precioso, con varios edificios dignos de mención.
Aunque tengo que reconocer que la multa que me cascaron los Guardias Civiles por exceso de velocidad cuando llegaba al pueblo me resultó más “llamativa”. Menos mal que no me quitaron puntos, al menos.
Potes y la zona de la comarca de Liébana, como buen lugar interior y frío tiene su plato de cuchara, como sucede en todo lugar similar en España.
En este caso, me sacié y disfruté de manera absolutamente inolvidable con su Cocido Lebaniego en el maravilloso Asador Llorente.
Pero vamos por partes.
Para quitarme el mal gusto que me dejó el señor Guardia Civil (que ciertamente estaba desarrollando su digno trabajo… lo cual no evitó que me dejara el mal gusto) pedimos de primero una ensaladita con tomate y cebolla. Tomates de verdad. Madre mía… cada vez que acabo en una gran superficie comercial y acabo comprando tomates… acabo arrepentido. Que tomates y qué cebolla. Me fascina.
Mi acompañante, carnívora hasta el tuétano, disfrutó de un excepcional entrecot de buey. Evidentemente probé la carne y hay que decir que estaba muy sabrosa y muy bien hecha.
La carta estaba bien y era variada, pero mi comida estaba clara: Cocido lebaniego. Brutal.
Para empezar me pusieron la sopa con los fideos en mi plato. Además me acompañaron con la cazuela, gracias a lo cual me pude engullir los dos platazos de sopa que cabían. Delicioso.
Y para finalizar “el resto”:
Este plato (no sé si se aprecia especialmente grande) era muy grande. Los garbanzos no habían ni que masticarlos de los tiernos y sabrosos que estaban, al igual que las coles, y la carne, toda, excepcional. La vaca, la oveja, el chorizo, el tocino… Casi me avergüenzo pero he de reconocerlo. Fue un goce casi obsceno…. Y ahora digo yo ¿Para qué engañarnos? Fue un goce plenamente obsceno. Buenísimo.
Y una cosa he de decir, prometo (ante notario si hace falta) que mi cuerpo se sintió totalmente alimentado por dos-tres días. Aseguro que no tuve hambre hasta pasado ese tiempo… lo cual no impidió, lógicamente, que disfrutara de más maravillas culinarias de la zona.
Ah, se me olvidaba, de postre, por supuesto lo típico: Canónigos.
Y una cosa he de decir, prometo (ante notario si hace falta) que mi cuerpo se sintió totalmente alimentado por dos-tres días. Aseguro que no tuve hambre hasta pasado ese tiempo… lo cual no impidió, lógicamente, que disfrutara de más maravillas culinarias de la zona.
Ah, se me olvidaba, de postre, por supuesto lo típico: Canónigos.
Hechos de merengue. Delicioso, aunque yo casi con cualquier dulce me pierdo, eso sí.
Y para terminar como regalo de la casa unos licores, y todo ello a unos 20 Euros por persona... Y sé que están preocupados, así que decir que bebí agua, ya sólo faltaba que mis amigos los guardias civiles me estuvieran esperando otra vez.
Viaje en su totalidad (tanto Asturias como Cantabria como los Picos de Europa), y esta comida en particular, inolvidable.
Y para terminar como regalo de la casa unos licores, y todo ello a unos 20 Euros por persona... Y sé que están preocupados, así que decir que bebí agua, ya sólo faltaba que mis amigos los guardias civiles me estuvieran esperando otra vez.
Viaje en su totalidad (tanto Asturias como Cantabria como los Picos de Europa), y esta comida en particular, inolvidable.
De verdad que absolutamente impresionante los paisajes y lugares de los que se pueden disfrutar por los Picos de Europa.














