martes, 9 de febrero de 2010

Mesón Astur. Málaga

¡¡Astuuuurias Patria queridaaaaaaa!!... no se puede salir de otra manera de este Mesón tras disfrutar de una comida tan regional y tan buenísima como la que se sirve.

El dueño del bar es un genio, así de claro. Utilizando el sabio refranero español (al menos el sabio refranero de mis padres) “Las cosas claras y el chocolate espeso”, o “Despacito pero con buena letra”, o “Carrascal déjate de tonterías y ponte a hacer las cosas bien de una vez que estamos hartos de tus tonterías”

Como buen asturiano (la verdad no conozco al que lleva el bar pero tiene un acentu asturianu totalu) este Mesón se centra, lógicamente, en su excelente comida regional. Sin florituras, sin experimentos, pero con una calidad realmente buena.

Por supuesto todo bañado con sidra de verdad (no Sidra el Gaitero).

Aunque sea con este invento, la verdad es que queda bien servida. Si estás sentado en la barra, los camareros te escancian la sidra... Realmente nos trasladamos al norte cuando entramos en este bar.

Para comer pedimos pastel de cabracho, muy sabroso y de textura realmente buena. Para desgracia del que escribe, uno de los que le acompañó en tan maravilloso evento era alérgico al marisco, así que tuve que comer doble (¡qué le vamos a hacer!)... ¡Alergia al marisco, menuda pesadilla!

Una empanada de atún extraordinaria, así como las patatas con cabrales, sin excederse con el queso, pero con ese toque tan auténtico.
























Chorizos a la sidra muy conseguidos, tiernos de verdad y sabrosísimos (¡y encima no se repitieron a lo largo de la noche, jeje!)

Y un pulpo a la gallega que era una maravilla, realmente tierno y con el pimentón y la sal en proporciones exactas.

Por poner alguna pega: El mesón es pequeño y es complicado coger sitio, ya que al no ser restaurante tampoco se reserva, y hay que comer en taburetes altos o en la barra, lo cual tampoco es un problema.

Sin duda es un acierto absoluto en pleno sur de España teletransportarse gastronómicamente hablando al norte y más con esta calidad.

En definitiva, una "tasca" en pleno centro histórico de Málaga donde comer y beber productos exquisitos y a un precio más que razonable (unos 10 Euros por persona) ¡¡y con sidra!! (madre mía cómo entra la sidra)




    Calle Capitán 3. Málaga
    Teléfono: 952-22-69-07

VALORACIÓN GUISAILLO: 8,97
10-15 Euros por persona
mailonpix.com

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10 comentarios:

Jordán Abellaner dijo...

Sólo puedo decir una cosa: ¡Maldita sea, ¿por qué no me llevas a esos sitios cuando visito Málaga?! ¿Pastel de cabracho? Uno de mis platos preferidos y creo que no he tenido la oportunidad de probarlo allí en 25 años. Empanada, pulpo, sidra... serás cabrito...
Por las fotos intuyo que puede estar por la zona del Pasaje de Chinitas, puede ser?
Gracias por la recomendación. Iré SÓLO a comerme esos suculentos platillos. Sin rencores, jejeje.
Un fuerte abrazo.

Fran dijo...

Estoy de acuerdo contigo Guisaillo Papa, ya que he ido un par de veces y hemos comido muy bien. Es un sitio que gusta y además la comida está muy rica. El pero es el poco espacio que hay, pero de vez en cuando también gusta tapear apretados y con ambiente.Felicidades por tu entrada.
Un saludo

Anónimo dijo...

Rapacín, qué esperabas??
En Asturies todo ye de calidad: su paisaje, su GENTE, su comida.
En el Principau saben cocinar, no como en Merdellonilandia, donde cogen un calamarito y lo rebozan... y a eso lo llaman "cocina".

Carrascal Bollo dijo...

Gracias a todos por las respuestas, jeje, siempre hace ilusión ver que hay gente que lee lo que cariñosamente escribes.

@ Abellaner. Te mantenía en secreto este sitio desde que lo conocí. Tu siguiente visita a Málaga deberíamos ir sin duda y tomarnos unas sidrinas y pasarlo muy bien, no te preocupes que voy contigo amigo, jeje

@ Fran, te agradezco muchísimo el comentario, de verdad, jeje. Aunque me hubiera gustado "descubrirte" el sitio, me alegro al menos que seas de mi opinión. Estoy PLENAMENTE de acuerdo en todo lo que dices.

@ Anónimo, jeje. Estoy totalmente de acuerdo que en el Principau hay excelentes personas (a ver si algún día conozco a alguna) y la comida de allí (como prácticamente la de cualquier sitio de España)es una gozada, ahora bien, eso no quita que aquí (donde la mayoría no "semos merdellones" jejeje) también haya una maravillosa gastronomía.

Un saludo a todos y reiteraros las gracias.

Anónimo dijo...

Reconozco que cada vez que piso Asturias me quedo alucinado por como se come ahí. Yo en particular tengo la suerte de tener una antigua profesora mía que es más de Asturias que la fabada y que cocina, en fin, sin comentarios. Sus fabadas "con almejes" y "del país" son n simplemente espectaculares y el día que te invita a una, tienes que ayunar un par de días antes para poder degustar y dejar sitio en el estómago.
Encima hace unos licores caseros que quitan en sentío.
Ahora bien, respecto del comentario anónimo, me gustaría decir que por qué siempre para poner algo bien hay que desprestigiar lo de los demás. La comida astur es maravillosa, así como su gente, pero de ahí a pensar que todo lo demás, y siendo sureño, es una auténtica porquería, en fin. Seamos serios. Comida riquísima en todas las partes de España las hay y no sólo de fritura malagueña vive la ciudad, hay que conocer las especialidades camperas para poder opinar con propiedad. Lo digo porque he viajado mucho, y espero seguir haciéndolo y no sé con qué comida me quedaría de todo lo ancho y largo de la geografía española, incluída el País Vasco y Cataluña.

Saludos a Guisaillopapa... Seguid así.

Jordán Abellaner dijo...

Jejejejjee, la polémica se desata en GuisailloPapa, Carrascal, esto hay que mediarlo, que igual se convierte esto en Sálvame Deluxe.
Hombre, yo opino que a cada sitio lo suyo, sin desprestigiar lo de los demás. En Málaga, si no comes pescado, puedes subsistir con productos sin parangón del valle del Guadalhorce, que resulta que si no fuese tan pequeño en extensión, rivalizaría con la famosa huerta murciana. Por otra parte, embutidos, quesos y aceites o la famosa moscatel ayudan a sobrevivir dignamente. En Asturias hay cantidad y calidad de pastos y donde hay pastos hay vacas y donde hay vacas engordadas con buenos pastos, hay leches de puta madre y por ende, quesos místicos para el paladar. Y claro, buenas carnes. Pero a la cocina le va bien la austeridad y si no veamos el olivo manchego con su cornicabra o el extremeño con su morisca... Seguir sería muy pesado...
A cada lugar lo suyo, aunque sea poco, pero de calidad.
Un saludo

Anónimo dijo...

Es verdad, en Málaga no solo hay pescaito frito, también tenemos la famosa pringá.

Jordán Abellaner dijo...

Un buen pucherito con su pringá, ummm!

Kikas dijo...

No estaba casado y realicé un viaje con mi entonces Novia a Asturias. Era Julio, el coche un 205, no tenia aire acondicionado.
Denominamos las vacaciones como gastronómicas. En una semana cogí 5 kilos.
Preguntamos por la mejor fabada de Asturias (Obviando La Maquina en Lugones). Todavía lo recuerdo...Casa Ciprion en Venta Las Ranas.
Venta Las Ranas está donde San Pedro perdió las llaves, o por lo menos lo estaba desde donde nos encontrábamos, que Asturias larga es un rato.
Despues de hora y media en coche curva va, curva viene, apareció ante nosotros Casa Ciprión.
Decir que hacia calor es un acto de generosidad con el clima. ¡Qué bochorno! Y veníamos a meternos una fabada.
He de decir que, aquel día, la fabada no estaba muy allá. He probado varias mucho mejores pero, despues del arroz con leche, que es como en Asturias se acaban estas cosas, me dijeron que había tarta de queso.
Todavía recuerdo aquella tarta de queso con lágrimas en los ojos.
Entre en la cocina de aquel humilde establecimiento a felicitar a la cocinera, y esta no daba crédito.
La vuelta es para no recordarla debido a la digestión pero, que nos quitasen lo bailado

Jordán Abellaner dijo...

Mi preciado hermano recordará como bajé el Puerto de Somiedo hasta llegar a Oviedo tras ingentes cantidades de fabes en un restaurante junto a la carretera. El cochecillo alquilado que llevábamos no tiraba mucho, pero cuesta abajo, los propios lugareños pensaban que el mismísimo Hannu Mikola iba derrapando en las horquillas del puerto. Era yo, claro, que me iba haciendo de todo y, ufff, qué mal lo pasé.
La próxima vez que me coma unas fabes no tengo duda que me preparo un jergón donde sea y no me separo de un excusado en más de 5 metros.

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