A los que nos sigan les constará que soy fiel a Julio Camba, pluma rápida aunque no tanto como su ingenio, tan ágil que sólo podría pertenecer a uno de los grandes. Por la similitud en el estilo y el uso del artículo como género predilecto me recuerda a otro de los favoritos, el malagueño Manuel Alcántara. Evidentemente, el mar debe de jugar un papel importante en la vida de ambos, en el caso del primero el océano que baña Vilanova de Arousa y los primeros años de Alcántara en la bahía de Málaga. Igual compartieron mesa durante la estancia de ambos en Madrid y charlaron sobre periodismo ante un buen pollo en pepitoria. La afilada lengua de ambos tuvo sin duda que hacer las delicias del resto de comensales.
jueves, 24 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
Taberna La Bola. Madrid
En mi reciente visita a Madrid (¡qué bien nos lo hemos pasado Abellaner!), aparte de comer, también cenamos, merendamos y desayunamos, además comimos tentempiés, algún que otro día nos tomamos unos piscolabis, incluso devoramos unos pocos de aperitivos.
Recordamos a todos los lectores (en este caso concreto especialmente a las lectoras) que el habernos comido hasta las piedras no impide que sigamos teniendo unos cuerpos esculturales.
Ya que aprovechamos tanto tiempo en el deleite del comer y el beber, una visita a la que teníamos especial gana era la Taberna La Bola. Un clásico en Madrid. Nosotros, como profesionales de la gastronomía (toma ya) nos documentamos al respecto. Y este sitio solía aparecer destacado a la hora de hablar del Cocido madrileño.
Y un plato de cuchara es una de las cosas por las que merece la pena esta vida. Esos platos que hay uno típico en cada pueblo de España, madre mía. Y eso de que son para el invierno no es cierto. Vivan las fabadas, potajes, cocidos y pucheros de España en cualquier época del año.
Niños y niñas de hoy día: No a las salchichas de lata, no a los espaguetis, no a los canelones. Sí a las berzas, a las acelgas, a los garbanzos y a las coles.
Tras desmoronar el ideario de cualquier chaval de 10 años, prosigo.
La característica especial de este excelente sitio, y según dicen el secreto de por qué el cocido es especial viene debido a que cocinan en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina.
Recordamos a todos los lectores (en este caso concreto especialmente a las lectoras) que el habernos comido hasta las piedras no impide que sigamos teniendo unos cuerpos esculturales.
Ya que aprovechamos tanto tiempo en el deleite del comer y el beber, una visita a la que teníamos especial gana era la Taberna La Bola. Un clásico en Madrid. Nosotros, como profesionales de la gastronomía (toma ya) nos documentamos al respecto. Y este sitio solía aparecer destacado a la hora de hablar del Cocido madrileño.
Y un plato de cuchara es una de las cosas por las que merece la pena esta vida. Esos platos que hay uno típico en cada pueblo de España, madre mía. Y eso de que son para el invierno no es cierto. Vivan las fabadas, potajes, cocidos y pucheros de España en cualquier época del año.
Niños y niñas de hoy día: No a las salchichas de lata, no a los espaguetis, no a los canelones. Sí a las berzas, a las acelgas, a los garbanzos y a las coles.
Tras desmoronar el ideario de cualquier chaval de 10 años, prosigo.
La característica especial de este excelente sitio, y según dicen el secreto de por qué el cocido es especial viene debido a que cocinan en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina.
Es todo un ritual ya que tiene un procedimiento. En primer lugar te sirven el plato con los fideos, a lo que inmediatamente le añaden el caldo de tu olla, como podemos ver en la foto. Un caldo sabrosísimo pero nada fuerte. Reconstituye a cualquiera por mucho frío (seco, eso sí) que haga en Madrid.
Posteriormente te sirven el resto del cocido, ya en seco. Todo extraordinario, los garbanzos para disfrutarlos uno a uno, y la carne, chorizo y tocino también muy buenos. Cuando estás degustando este plato, a la mitad más o menos vienen a servirte la verdura. Total que al final queda un plato tal que así.
Para acompañar todo este proceso nos pusieron unas cebolletas y unos pimientos chile con salsa picante. El pique no es lo mío, así que Abellaner aquí debería decir algo, de todas formas yo andaba muy concentrado en mi cocido como para despistarme con picante...
Y como no podía ser menos, los también famosísimos buñuelos de manzana. Ricos, pero demasiada masa (algo sosa para mi gusto) y poca manzana, aunque como buen devorador de postres-helados-fruta, me gustaron mucho.
Todo ello por unos 25-30 Euros por cabeza. Un sitio castizo, auténtico y tradicional donde saben hacer las cosas. Si fuera ustedes no lo dudaba, eso sí. Reserven con antelación.
| Calle de la Bola, 5 MADRID Tel.: 915476930 Web: www.labola.es ÓPERA |
VALORACIÓN GUISAILLO: 8,51
jueves, 17 de diciembre de 2009
Porto Muiños, las verduras del mar
Una de las sorpresas de esta temporada para nosotros ha sido descubrir las conservas y otros productos de Porto Muiños, empresa familiar gallega, de Cambre, A Coruña. Muy cerca del mar se manufacturan estos productos ecológicos, sin nada nadita de los de verdad, sólo maravillosos mariscos de gran calibre acompañados de la especialidad de la casa: algas del Atlántico gallego. Entre ellas podemos encontrar navajas al ajillo con espagueti de mar, berberechos al natural con kombu de azúcar o mejillón de roca al natural con tronco de wakame.
Entre las algas recolectadas y comercializadas por Porto Muiños también encontramos la lechuga de mar, alga nori y musgo de Irlanda. Por su origen marino y prácticamente nulo tratamiento industrial, estas algas constituyen un alimento muy nutritivo, siendo ricas en vitaminas y minerales.Mejillones con tronco de wakame
Berberechos al natural con kombu de azúcar
También destacamos una maravillosa solución para los vaguetes, funcionarios de tráfico o jóvenes emancipados sin unas praxias culinarias mínimas: los arroces ...muy fácil. Con ellos podremos tener un plato de un arroz estupendo en unos pocos minutos. Probamos las variedades arroz cremoso con setas y arroz con algas y tengo que decir que nada tienen que envidiar a aquellos que son servidos en muchos restaurantes, además de venir estupendamente presentados y cundir para dos o tres comensales.Tengo que aclarar que yo mismo era reticente a esto de las algas, quizá por el coñazo que me dan desde siempre al darme un baño en las playas del norte de España. Pero al cocer estos arroces en mi casa de Madrid y transportarme inmediatamente el aroma a algún lugar añorado frente al mar, me tengo que rendir ante ellas. Son puro mar, lo mismito que comerse un erizo o una ostra.
De las conservas de marisco, ¿qué les voy a decir? Marisco gallego de primerísima calidad y de un calibre tremendo, miren las fotos y juzguen ustedes mismos. Destacamos los mejillones con algas en escabeche blanco. Ideales como aperitivo de lujo o para acompañar ese mismo arroz del que les hablábamos.
Muestra de las diferentes variedades:
navajas, mejillones, berberechos
Otro de los productos "estrella" de la selección es el tartar de algas, con diferentes aderezos. Este que mostramos es al curry y resulta ideal para acompañar pescados o pastas, o simplemente como aperitivo en unas rebanadas de pan tostado.
Por último, destacar otra de las curiosas variedades que se distribuyen, el té verde con rooibos y mistura de algas (wakame, kombu y nori), con propiedades antioxidantes. Realmente bueno; a pesar de que no soy gran aficionado a los tés, me gustó, por ese sabor especial que le dan las algas. Es algo totalmente diferente.
Espero que si no conocen las algas, después de esto se animen a probarlas. Seguro que descubren una nueva dimensión de las verduras del mar.
Por último, destacar otra de las curiosas variedades que se distribuyen, el té verde con rooibos y mistura de algas (wakame, kombu y nori), con propiedades antioxidantes. Realmente bueno; a pesar de que no soy gran aficionado a los tés, me gustó, por ese sabor especial que le dan las algas. Es algo totalmente diferente.
Espero que si no conocen las algas, después de esto se animen a probarlas. Seguro que descubren una nueva dimensión de las verduras del mar.

Etiquetas: algas, gastronomía, Galicia, portomuiños, mar
Restaurante Casa Lucio. Madrid
Vaya huevos lo de Lucio
Lo de Casa Lucio hay que verlo en su conjunto, restaurante mediático donde los haya en Madrid no se puede juzgar desde la misma perspectiva este señero negocio que cualquier otro que realice una cocina de verdad. Claro que aquí se cocina, amables lectores y lectoras, pero eso pasa a un segundo plano cuando por sus comedores han pasado y siguen pasando personajes ilustres y personajes que, sin ser ilustres, salen por la tele. Por lo demás, se puede pasar un buen rato sintiendo el Madrid más castizo en su mesa, amenizado por las historias de cualquiera de sus camareros, a nosotros nos tocó don Jaime, que debe estar al tanto de todas las palpitaciones del mundo del corazón de esta parte del Reino.
Y es cierto que podemos encontrarnos a personajes del famoseo, y si no, vean al niño de los espaguetis, que se mostró totalmente comprensivo ante la interrupción de los huevos, accediendo a fotografiarse junto a Paulina y Colate. ¡Qué artista!
Pero vayamos a la cuestión última de nuestra visita a Lucio. Como nos encontrábamos con nuestra desgana habitual, nos decantamos por unos entrantitos, así de poca cosa. Huevos estrellados, los celebérrimos. Revuelto "Lucio", como para demostrar que somos los que más huevos tenemos, o algo así. Pisto manchego. Gambas al ajillo. Por orden, aquí tienen el reportaje gráfico.
Poco hechos y de corral, como deben ser
Revuelto "Lucio", con todo lo que debe llevar un buen revuelto,
setas, ajetes, gambas, jamón y como no, huevos
Pisto manchego, algo flojillo por la falta de cochura
Gambas al ajillo, buenísimas
Filete de lomo alto bien soasadito
Chuletitas de cordero
Carne tártara de Lucio, algo fuerte de vinagre, aunque rica
Regamos todo con un Rioja cosecha de 2006. Ya no hago más publicidad gratuita de las bodegas. Si quieren algo, que hablen con nosotros o que nos regalen un par de cajas.
Como postres triunfaron los cafés. Sólo el especialista en postres Carrascal Bollo se digno a probar el arroz con leche, que destaco como "bueno", inmensa loa viniendo de él.
La verdad es que me resultó muy bueno este arroz con
leche "a la catalana" con azúcar caramelizado
En resumen, bueno estuvo todo, pero nada más. Aunque como decía al principio, no podemos poner en el mismo nivel una cocina que una obra al óleo, aunque en ambos haya aceite, no sirven para lo mismo. Amabilísimo Lucio y su hija, empeñada en arrebatarme la cámara para que pudiese salir en las fotos.
Por entre 30 y 40 euros comimos bien, como digo, bebiendo vino y comiendo los huevos. La cuenta subiría algo más pidiendo pescados y mariscos, claro, pero no es excesivo. Un buen rato con la familia en estas fechas, donde las ganas de cachondeo y el humor presiden la mesa.
Dónde encontrarlo... | Cava Baja, 35 MADRID Tel.: 913658217 Web: www.casalucio.es LA LATINA |
VALORACIÓN GUISAILLO: 7,75

Etiquetas: restaurantes, madrid, casalucio, gastronomía, navidad
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Comer en Nueva York (V). Bottino
Seguimos con esta serie que tanto me gusta. ¿Y por qué me gusta tanto? Porque cada vez que escribo sobre ella recuerdo este inolvidable viaje.
Algún lector al azar (de los miles de millones que tenemos) debe pensar que es un viaje “corrientito” (hola Kikas, jeje) y la verdad, dentro de lo que cabe es un viaje más o menos normal. Sea como sea, para mi fue absolutamente apasionante y recordarlo me agrada.
Tras probar una vez con un italiano al azar, esta vez me documenté y acudí al Italiano Bottino. Según donde leí al respecto, decían que era un lugar al que solían acudir artistas. Y yo me pregunto... ¿Eso es algo para mencionar a la hora de hablar sobre un restaurante? ¿Acaso piensan los editores de las revistas o libros que cuando uno tiene hambre le interesa saber algo así?
Menos mal que no me duró mucho aquella fútil autodiscusión que me autoplanteé en mi autocerebro (por cierto, cómo mola usar “fútil” en un autoescrito, y ponerlo en negrita y con un enlace ni te cuento).
La verdad es que el sitio es bastante interesante. Iba a hablar del decorado, que sinceramente queda muy acogedor, pero con una foto es suficiente (la verdad es que el interiorismo nunca fue lo mío). Era agradable el sitio.
Algún lector al azar (de los miles de millones que tenemos) debe pensar que es un viaje “corrientito” (hola Kikas, jeje) y la verdad, dentro de lo que cabe es un viaje más o menos normal. Sea como sea, para mi fue absolutamente apasionante y recordarlo me agrada.
Tras probar una vez con un italiano al azar, esta vez me documenté y acudí al Italiano Bottino. Según donde leí al respecto, decían que era un lugar al que solían acudir artistas. Y yo me pregunto... ¿Eso es algo para mencionar a la hora de hablar sobre un restaurante? ¿Acaso piensan los editores de las revistas o libros que cuando uno tiene hambre le interesa saber algo así?
Menos mal que no me duró mucho aquella fútil autodiscusión que me autoplanteé en mi autocerebro (por cierto, cómo mola usar “fútil” en un autoescrito, y ponerlo en negrita y con un enlace ni te cuento).
La verdad es que el sitio es bastante interesante. Iba a hablar del decorado, que sinceramente queda muy acogedor, pero con una foto es suficiente (la verdad es que el interiorismo nunca fue lo mío). Era agradable el sitio.
Para comer pedimos macarrones con panceta. Muy ricos pero la verdad tampoco fue algo fuera de lo común.
En cambio los espaguetis con almejas fueron realmente sorprendentes. Sabrosísimos.
Unos 15-20 dólares el plato. La verdad que un precio bastante decente, y más gracias a su calidad, y más aún por cómo está el dólar respecto al euro.
| Nueva York. Manhattan 10 Avd. entre la 25 y la 24 www.bottinonyc.com Tlfno.: (212) 206-6766 |
Desde luego recomendable su visita, un pero es que está un poco alejado, aunque puede servir para visitar la zona de Chelsea y el Hudson, y también queda cerca del Madison Square Garden. Aquí tienen una panorámica que tomé de este templo del baloncesto (Let´s go Knicks):
No podía faltar el toque baloncestístico para un enamorado de este deporte como es mi caso
Toda la serie aquí:
COMER EN NUEVA YORK:
Comer en Nueva York (III). Restaurante Griego Avra
Comer en Nueva York (IV). Una hamburguesa de verdad. Corner Bistro
Comer en Nueva York (V). Un Crepe en el Soho. Hampton Chutney Co.

Etiquetas: nueva york, comer, restaurante, italiano
sábado, 12 de diciembre de 2009
Pizzeria Vesuvio. Madrid
Después de conocer a su hermana mayor, que es una hermana bonita, con cara angelical, pero más bajita, y con la que he compartido pizzas en algunas noches por este barrio, decidí conocer a la hermana pequeña, la pizzeria Vesuvio, en pleno corazón de Chueca. Ya me habían avisado que debía probar sus pastas frescas y a ello iba decidido. En esta ocasión deje de lado la pizza, que me encanta, por respeto a la memoria de aquellas que me he zampado en la citada hermana mayor, en la calle de Hortaleza, una de las mejores pizzas "rápidas" de Madrid.
Empezamos la fiesta con unos fagottini, un pan de ajo con una delicada masa rellena de mozzarella. Buenísimos, qué más puedo decir. A veces pides pan de ajo y ya es inútil comer algo más porque todo sabrá a ajo. Este tenía su toquecito, pero estaba delicioso.
Como platos fuertes nos decantamos por la pasta fresca, como no podía ser menos. Unos tortellini rellenos de espinacas con salsa Vesuvio, una salsa de la casa con un poco de todo: bechamel, nata, salsa bolognesa, mozzarella y parmesano. Muy buenos, aunque me gusto mucho más la salsa de mi propio plato, quizá porque este llevaba demasiada mezcla para mí.
Y mi plato, raviolis rellenos de carne con pesto alla tarantina, una riquísima salsa de tomate casera acompañada del pesto verde de toda la vida.
Como postres, nos apretamos un tiramisu de la casa y una tarta Anastasia, de chocolate a la naranja, bastante buenos los dos.
Una pizzeria barata, rápida, con buena atención, en el centro de Madrid, bueno, me parecen motivos suficientes como para no perdérsela. Está claro que las habrá mejores y peores pero esta es de las de toda la vida y hay que apuntársela como obligatoria. Que les aproveche.
17 euros por persona
VALORACIÓN GUISAILLO: 8,64
Etiquetas: restaurante, italiano, pizzeria, madrid, gastronomia
martes, 1 de diciembre de 2009
D´vinos Wine Club. Málaga
La dimensión de esta página no tiene límites, tanto es así que esta entrada comenzaré hablando del cambio climático.
Yo no sé si la profusión de dióxido de carbono está haciendo cambiar el clima o no. Lo que realmente sé es que el otro día, ¡a finales de noviembre!, hacía un día espectacular en Málaga. Así que decidí pasear tranquilamente por el centro de la ciudad (en mangas cortas) para pasar el día.
Esta vez lo hice disfrutando de la arquitectura de la Catedral y por esa zona: el reluciente Museo Picasso, San Agustín, el recientemente reinaugurado Teatro Echegaray... Con estas palabras pretendo parecer culto, pero como decía mi abuelo: La cabra tira al monte.
Y evidentemente mis miradas se centraban en cualquier sitio que tuviera pinta de que dieran de comer.
Realmente quedé muy contento, ya que por la zona nos pudimos encontrar con bastantes sitios cuya calidad prometía.
Absolutamente al azar entramos en D´Vinos Wine Club.
Nada más sentarme y abrir la carta, ya sonreí. Demuestro, otra vez, mi falta de mundo, ya que fue la primera vez que vi la opción a la hora de pedir una tabla de queso, de elegir qué queso en concreto querías, sólo el detalle ya me gustó.
El sitio, con ese nombre, no podía permitirse ir escaso del preciado elemento líquido. Más de 30 vinos tintos, varios con denominación de origen de Málaga y sierras de Málaga, cerca de 10 blancos, rosados, también sobre la decena de vinos dulces... Esta entrada es para autoponerme en evidencia: Realmente no sé mucho de vinos. Sé lo justo y necesario, y si cuando pruebo un vino me gusta, o no. Así que sobre la calidad o variedad no puedo hablar demasiado.
Me iba a poner a hablar de por qué a la catedral de Málaga le falta una de las torres, o de cómo Málaga opta a la capitalidad cultural de 2016, pero voy a poneros fotos de lo que comí, logicamente:
La ensalada caprese estaba realmente exquisita. Mira que no me gustan demasiado los tomatitos esos, donde se ponga un buen tomate que se quite el resto, pero aún así, mereció la pena. El mejor queso mozarella que he comido nunca, y el aceite de albahaca le daba un toque especial.
Yo no sé si la profusión de dióxido de carbono está haciendo cambiar el clima o no. Lo que realmente sé es que el otro día, ¡a finales de noviembre!, hacía un día espectacular en Málaga. Así que decidí pasear tranquilamente por el centro de la ciudad (en mangas cortas) para pasar el día.
Esta vez lo hice disfrutando de la arquitectura de la Catedral y por esa zona: el reluciente Museo Picasso, San Agustín, el recientemente reinaugurado Teatro Echegaray... Con estas palabras pretendo parecer culto, pero como decía mi abuelo: La cabra tira al monte.
Y evidentemente mis miradas se centraban en cualquier sitio que tuviera pinta de que dieran de comer.
Realmente quedé muy contento, ya que por la zona nos pudimos encontrar con bastantes sitios cuya calidad prometía.
Absolutamente al azar entramos en D´Vinos Wine Club.
Nada más sentarme y abrir la carta, ya sonreí. Demuestro, otra vez, mi falta de mundo, ya que fue la primera vez que vi la opción a la hora de pedir una tabla de queso, de elegir qué queso en concreto querías, sólo el detalle ya me gustó.
El sitio, con ese nombre, no podía permitirse ir escaso del preciado elemento líquido. Más de 30 vinos tintos, varios con denominación de origen de Málaga y sierras de Málaga, cerca de 10 blancos, rosados, también sobre la decena de vinos dulces... Esta entrada es para autoponerme en evidencia: Realmente no sé mucho de vinos. Sé lo justo y necesario, y si cuando pruebo un vino me gusta, o no. Así que sobre la calidad o variedad no puedo hablar demasiado.
Me iba a poner a hablar de por qué a la catedral de Málaga le falta una de las torres, o de cómo Málaga opta a la capitalidad cultural de 2016, pero voy a poneros fotos de lo que comí, logicamente:
La ensalada caprese estaba realmente exquisita. Mira que no me gustan demasiado los tomatitos esos, donde se ponga un buen tomate que se quite el resto, pero aún así, mereció la pena. El mejor queso mozarella que he comido nunca, y el aceite de albahaca le daba un toque especial.
El crujiente de queso en cambio sí llevaba tomate “de verdad” y se notaba, además como ya he dicho soy un absoluto ido al respecto del queso de cabra. Es muy difícil que algo que lleve este queso no me guste. Además el tomate a la plancha y ese crujientito hacían cada bocado un gusto. Eso sí, otra vez con aceite de albahaca (muy bueno, pero ahí no estuvimos muy ávidos, aún así no me arrepiento de haberlo pedido).
Uff, acabo de ver la foto del revuelto de Foie y he salivado bastante. También es cierto que entramos en otra de mis locuras. Encontrarse en dicho revuelto esos trozos de foie fue (que juegazo de palabras ¿eh?) tremendo. Para mí lo mejor. Simplemente espectacular.
Los bocadillitos de solomillo con tomate y huevos de codorniz son casi imposible que estén malos. Salvo que un loco haga demasiado la carne, lo cual no fue el caso.
Los bocadillitos de solomillo con tomate y huevos de codorniz son casi imposible que estén malos. Salvo que un loco haga demasiado la carne, lo cual no fue el caso.
Para finalizar un Brownie... en fin, ¿para qué hablar de un brownie? ¿Cholocate, helado, bizcocho, chocolate y chocolate? Eso sí que es imposible que esté malo.
Donde encontrarlo...
Donde encontrarlo...
| Calle Echegaray 3. Málaga Teléfono: 95 260 85 31 |
Etiquetas: Gastronomía, Málaga, Restaurante, Comer
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