domingo, 25 de octubre de 2009

Comer en Cerdeña (VI)

Restaurante Sax. Castelsardo (Sassari)

Nuestro viaje se acerca a su final. Continúa a través de la playa de Lu Bagnu, cerca de Castelsardo, bonita ciudad del noroeste de la isla. En ella, jugueteamos con los abundantes erizos en su rocosa costa y para qué vamos a definirlo en la cocina, si ya lo hizo el periodista y escritor gallego Julio Camba de esta manera, que merece la pena reproducir, en La casa de Lúculo o El Arte de comer, en 1929:


El erizo es un extracto de mar, un hálito de borrascas, una esencia de tempestades. Al primero que uno se toma, la boca no se le hace simplemente agua: se le hace agua de mar, con todos los olores y los sabores marinos. Y después de tomarse quince o veinte docenas —porque el tomar este marisco no es comer ni beber, sino respirar en pleno océano—, la más fina langosta le sabrá a uno a galápago y las mejores almejas a neumático de automóvil.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Bodega Cigaleña. Santander


Bodega Cigaleña. Calle de Dadoíz y Valverde, 19. Santander



Nada más entrar en el bar se nota que estás en un sitio especial.


Se puede decir que es tanto restaurante como museo de botellas, ya que las hay de todas clases y por todos lados.

Y como no podía ser menos, donde más destaca este sitio es en el vino. Casi infinitas opciones y de muy buena calidad.

En la Bodega Cigaleña se puede tanto comer como tapear. En mi caso sólo me acerqué a tomar unos pinchos y un vinito.

Comer allí sale sobre los 35 euros por persona, y un pincho sale sobre los dos euros (un poco más la copa de vino)


En este caso fue un pincho de jamón (realmente maravilloso) y otro pincho de croqueta de bacalao (espectacular), acompañados de un albariño y un tinto.




Tras beberme el albariño (que con el calorcito que hacía entró de miedo) llegué a la definitiva conclusión de que el vino blanco me da dolor de cabeza, ¡Pobre de mí! Hace tiempo que tengo esa certeza, pero de vez en cuando merece la pena, y es que es un prodigio lo del vino.

Sobre el tinto, tengo que reconocer que no recuerdo cuál fue, pero en el fondo viene bien para lo importante de esta entrada: Unas posibilidades absolutas a la hora de pedir vino.



No es que destaque por sus precios populares, pero es un sitio selecto en el que disfrutar de un ambiente culinario y de vinos realmente agradable. Desde luego visita casi obligada como mínimo para unos pinchos si se viaja hasta Santander, ciudad realmente bonita, agradable, acogedora y que merece la pena visitar.

CARRASCAL BOLLO
carrascalbollo@gmail.com




Restaurante senegalés Touba Lamp Fall. Madrid


Como estamos a todo y todos los días hay que comer, a pesar de tener tres secciones pendientes a través de la gastronomía mundial, uno sigue encontrando opciones interesantes que desea compartir con los lectores y lectoras. Este restaurante senegalés se encuentra en la multiforme Lavapiés [Calle Ámparo, 61, MADRID]. Se trata más bien de una casa de comidas muy sencilla, donde no vamos a tener en cuenta factores tan clásicos en nuestras valoraciones como la atención al cliente o el entorno, sino más bien lo rica que está la comida y el placer de disfrutar de platos típicos de otros países con el estilo de servicio de éstos. Jejeje, me río cuando recuerdo que le pedí al camarero poulet yassa y me advirtió que faltaban dos horas para que estuviera preparado. Pensé que mejor pedía otra cosa, claro. A lo que voy es que los africanos suelen ser así, tienen un concepto totalmente diferente al nuestro del tiempo. A destacar la sencilla decoración y el cómodo comedor que se encuentra junto a los servicios, con un estilo Luis XV (o era XVI, no recuerdo). En fin, a veces hay que pasar la decoración por alto.

Después de renunciar al yassa nos decidimos por tres platos para tres:
El mafe viene a ser una salsa de tomate con cacahuete, patatas, ternera y zanahorias. Yo lo había probado en Senegal y la diferencia que encontré es que allí el cacahuete predominaba con su sabor, mientras que este local sabía la cosa más a tomate, pero buenísimo aún así, y claro, muy diferente a lo que solemos estar acostumbrados, entre otras cosas por el uso de aceite de palma.

El thiou curry resultó ser un plato inédito para mí, una ternera en salsa de curry bastante potente, con la misma base, cebolla y zanahoria. Todo con mucha salsa y mucho, mucho arroz para acompañar.

Para terminar, plato antológico de la comida senegalesa, con diferentes nombres según la zona, pero que se suele conocer como thiebou dienne, plato de arroz "socarrao" con pescado, yuca, zanahoria, okra, espinacas y berenjenas en este caso. Lo probé mil veces en Senegal y este les puedo asegurar que no tenía nada que envidiarle.

Cosa curiosa la de este local, es que si te sobra comida o simplemente te la quieres llevar, llevas tu tupper y en paz, nadie va a mirarte mal. Es más, con las cantidades que se gastan en los platos no me extrañaría que les sobrase. En cuanto al precio, cada plato sale por 6 o 7 euros. En esta ocasión comimos estupendamente por 18 euros tres personas. Nos sirvieron desde el principio una jarra de agua que nos fueron rellenando y con ello nos conformamos. Además, nos invitaron a tres cafés touba, muy dulce y escanciado desde la tetera, con un sabor característico.


Si quieren llevarse un trocito de África, merece la pena acercarse. Saludos.

mailonpix.com
 


Enlaces relacionados: Comer en Senegal 


lunes, 19 de octubre de 2009

Café Bar Margarita, Arroyo Frío. Sierra de Cazorla

Este pasado fin de semana hemos tenido la suerte de encontrarnos Carrascal Bollo y un servidor en la Sierra de Cazorla durante un encuentro sorpresa. Una de nuestras experiencias gastronómicas tuvo lugar en Arroyo Frío, pueblecito dedicado prácticamente a los servicios para el turismo rural, muy cerca del Parque Natural y enclavado en la comarca de la Sierra de Cazorla.
En mitad de la exuberancia de la naturaleza de dicha comarca encontramos un oasis de las gastrotapas. Este café bar, con una esplendida terraza que permite disfrutar de la soleada Andalucía, ofrece algunas de las muestras culinarias serranas más destacables que hemos podido probar durante este viaje.
 
 Aquí presentamos el aperitivo de rín rán, un puré de patatas y pimientos, con bacalao desmigado, cebolla picada, aceite de oliva, pimentón y aceitunas. Una maravilla en su simplicidad. Por otra parte, los típicos pinchos morunos. Evidentemente, los palillos de dientes no pueden faltar en nuestra mesa.


Seguimos la fiesta con los pimientos verdes frititos y las morcillas del lugar, maravilla que se ha repetido durante este viaje sin habernos cansado de ellos. Según nuestra sensación, ésta llevaba cantidades industriales de comino que le daba un toque especial.
 
 Uno de los platos fuertes: almóndigas caseras con patatas, buenísimas. María, tu elección fue muy acertada.


Mi elección, carne de monte, venado en salsa, otra maravilla. De los postres caseros, Carrascal Bollo se decidió por el arroz con leche. Desafortunadamente, no nos dio tiempo a retratar el plato antes de que diera cuenta de él. Eso dice mucho de su calidad:
 Los lugares que aparecen en nuestra nueva sección Bares Tapas y más carecen de la seriedad de la sección Restaurantes, pero no necesariamente carecen de su calidad. Es más, son opciones en las que el humor, a menudo, se funde con la comida. Las cartas son una fuente importante de nuevos descubrimientos.

¿A qué demonios se refieren con pescados o similares? 
¿Quizás se refieran a anfibios? ¿Gasterópodos tal vez?

Recuerden nuestra filosofía, son dos de las pasiones que nos mueven. En este local encontrarán ese humor de la gente, la alegría de la naturaleza y saldrán contentos con su comida, ¿qué más se puede pedir? Pues sí, se puede pedir que sea barato, efectivamente. Margarita nos salió por menos de 10 euros por persona, comiendo de medias raciones abundantes como raciones y repitiendo bebidas, además de tomar cafés. Da gusto ver que el euro se sigue estirando en determinados sitios.

mailonpix.com

domingo, 11 de octubre de 2009

Comer en Nueva York (IV). Corner Bistro: Una hamburguesa de verdad


Corner Bistro. 331 W 4th St (Está en la Octava Avd. con la cuarta Oeste)

Uno de los muchos objetivos que tenía planteados en mi visita a Nueva York era probar una verdadera hamburguesa. A parte de los perritos y por supuesto del McDonald, quería comerme una buena hamburguesa. Está claro que los típicos sitios de comida rápida antes comentados ofrecen comida basura, pero una hamburguesa de buena carne, bien hecha y con buenos ingredientes, es una auténtica gozada.

Tras preguntar y buscar por varios sitios, todo me indicaba que tenía que acudir al Corner Bistro (en este enlace se ve bien dónde está situado).

Está un poco alejado, es decir, tienes que ir expresamente hasta allí para comer, pero sin duda merece la pena.

Está cerca de Greenwich Village, una de las mejores zonas de todo Manhattan, donde pasear es una gozada.
(espectacular estampa en Washington Square con el Empire State de fondo)

Además para acercarte al bar (tampoco hay que desplazarse demasiado) se ve algo diferente de la ciudad, la cual no se suele visitar.

Nada más llegar al sitio, una palabra vino a mi mente: Tasca. Y es que el sitio no destaca por su belleza ni por su minimalismo...


Como vemos en la foto, 4 o 5 mesas, todas llenas de escritos, dibujos y anotaciones varias. Los botes de ketchup y mostaza, y la sal y la pimienta eran toda la decoración de las mesas (ah, y un toque decorativo interesante fueron las servilletas apiladas).


Todo muy simple, y la “carta” no podía ser menos. Las cosas claras y el chocolate espeso:


Imagino que ustedes ya me irán conociendo y no han tenido duda sobre qué me pedí: Correcto, la Bistro Burger, la más grande, la más suculenta, la más “madre del amor hermoso”.



Sí, yo me pregunté lo mismo en cuánto me la sirvieron ¿Cómo me voy a comer semejante bicho? La única solución fue abrir mucho la boca y apretar mucho la hamburguesa, con la consecuencia inmediata de llenarme de líquido desde el meñique hasta pasado el codo.

Así que tuve que claudicar y sacar algunos ingredientes (el bacon, el pepinillo y el tomate fueron los elegidos), a los cuales, tras ingerir un trozo de hamburguesa les daba un buen bocado.

(Realmente es así como te sirven la hamburguesa, con el pepinillo y parte del bacon directamente fuera: Saben lo que sirven, no hay mandíbula humana que se meta eso en la boca del tirón).

Fue una derrota puntual, pero la batalla definitiva estaba más que ganada.
Creo que no es muy agradable del todo, pero tengo que poner esta foto: Fíjense que hamburguesa, vaya grosor y vaya color.



La experiencia fue casi religiosa. La carne estaba jugosa y muy sabrosa, y el resto de productos muy buenos. Curiosamente lo que sí noté fue esa Coca-Cola aguada que ponen por allí. A esta comida le pegaba una de nuestras “coca-colas” con burbujas hasta reventar. Las patatas “francesas” también estaban bastante bien.


Desde luego, esto no fue comida basura. Así que si alguien quiere probar de verdad una buena hamburguesa americana, y no las hamburguesas de plástico que ponen en los McDonalds y Burger Kings, que no dude en acudir a esta esquina de Manhattan, no se arrepentirá



Toda la serie aquí
COMER EN NUEVA YORK:
Comer en Nueva York (III). Restaurante Griego Avra 
Comer en Nueva York (IV). Una hamburguesa de verdad. Corner Bistro
Comer en Nueva York (V). Un Crepe en el Soho. Hampton Chutney Co.

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sábado, 10 de octubre de 2009

Comer en Cerdeña (V)

Restaurante Pizzeria Vecchia Costa. Porto Cervo (Sassari)

El restaurante pizzeria Vecchia Costa [Carretera SP73, a 15 km de Porto Cervo] entró en mi vida por la puerta grande, ya que tras una cena horrible en un fast food la noche anterior en Nuoro, donde les recomiendo encarecidamente que no lleguen en domingo, y cientos de kilómetros dando vueltas a la Costa Esmeralda para acabar descubriendo que se trata de uno de los rincones más elitistas y explotados de la Sardegna, llegar a él fue como encontrar un oasis en medio de nuestra desolación particular. No voy a ahondar demasiado en la Costa Esmeralda, ya que decidimos no poner casi los pies en ella, pero sí decirles que, con diferencia, fue lo que menos me gustó de mi viaje a Cerdeña. Mega urbanizaciones de lujo que se extienden hasta playas que no son privadas pero casi. Este es mi resumen. Y vayamos a lo gastronómico, que me estoy poniendo de mala leche.
Nuestra jornada comenzó ese día con una ruta que nos llevó de Oliena a Dorgali y Cala Gonone, enclaves bastante turísticos y dicen que bonitos, pero como resulta que iba huyendo de este tipo de "enclaves", me fui directo a Irgoli, pueblecito del interior de la provincia de Nuoro famoso en toda la isla y parte de la península por sus embutidos. Cuenta con pocos atractivos para el turismo (no creo siquiera que haya plazas para que se alojen) pero si tiene una gran tienda donde se pueden comprar multitud de productos sardos y, como no, sus salchichas-salchichón y sus salami. De manera que me compre un salame y pan y, recordando otros tiempos, me dirigí a Marina de Orosei, donde retraté este producto maravilloso para ustedes.


jueves, 8 de octubre de 2009

Restaurante Los Cigarrales. Toledo

En las colinas que circundan la monumental y llena de monumentales cuestas ciudad de Toledo encontramos todavía curiosas fincas de retiro reconvertidas en restaurantes. Estas fincas fueron descritas con admiración por el mismísimo Tirso de Molina en Los cigarrales de Toledo (1621) y se pueden destacar la arquitectura de las casas, de aire conventual. Pero vamos a eso de que han sido reconvertidas a restaurantes, que el tiempo apremia. Uno de ellos, el hotel restaurante Los Cigarrales [Carretera de circunvalación de Toledo, cerca del Nuevo Puente de Alcántara y el Parador] es una muestra de buena gastronomía familiar a la carta o al menú, con unos precios sostenidos y una calidad más que destacable.


 
Aquí les enseñamos los entrantes que pudimos degustar, todos muy buenos. Yo me decanté por la berenjena rellena y con bechamel gratinada, pero la parrillada de verduras, plato arduo para una preparación aceptable, resultó buenísimo. Se nota que la cocina de este local sabe lo que hace. El melón con jamón, entrante bastante típico en la mancha y otras comunidades no lo probé, pero los comensales aseguraron que estaba bastante bueno. Las tortillitas de camarones, sorprendentemente por estar en mitad de La Mancha, riquísimas.



Dentro de los segundos, en el apartado carnes, se pudieron degustar presa ibérica con salsa de mostaza dulce y solomillo con salsa chimichurri (en la imagen superior). Bastante buenas ambas. Estoy pensando que cada vez que voy a comer a algún sitio nuevo, con el tema de que soy editor de uno de los mejores blogs gastronómico de la blogosfera, me pongo hasta las manillas. ¿Se dan cuenta, amables lectores y lectoras, lo que hay que hacer por agradarles? Que conste que lo hago de buen grado y por una cuestión vocacional. Para mí seleccioné venado en salsa (foto inferior), que suelo probarlo cada vez que tengo la ocasión de visitar zonas donde la caza provee de estos manjares. Estaba realmente bien cocinado, sabroso y tierno.
Y de postre, el magnífico y típico flan de huevo casero de toda la vida. Desde aquí aprovecho para reivindicar los postres caseros de nuestra infancia, el flan mandarín, el arroz con leche, las natillas, las torrijas... Muchas veces no apetece una crème brûlée o un granizado de sandía fagotizada con nitrógeno líquido, un simple flan de huevo de gallina de corral hecho con cariño hace las delicias del comensal más exigente. 
Restaurante muy recomendable, con la posibilidad de pedir de menú, entre unos 14 y 18 euros, con bebidas incluidas. Personalmente, pedí a la carta, y la cosa no subió demasiado, apenas 3 euros más. No se lo pueden perder.

21 euros por persona
VALORACIÓN GUISAILLO: 9,16

JORDÁN ABELLANER
jordanabellaner@gmail.com

martes, 6 de octubre de 2009

Alfileritos 24. Toledo


En la céntrica calle de Alfileritos, número 24, se encuentra este maravilloso local ubicado en un antiguo edificio remodelado como restaurante, con un patio interior en torno al que los comensales pueden disfrutar de una agradable comida o cena en tres alturas diferentes, pudiendo disfrutar de las vistas sobre el patio central.

La cena comenzó con un Pica-Pica, entrante para compartir dos personas, y que consta de varias tapitas como tartar de atún rojo con algas y guacamole, tomates rellenos de ensalada de codorniz en escabeche y asadillo, croquetas cremosas de mejillones y brochetas de rollo con coco y soja.

Como otros entrantes seleccionamos la ensalada de presa ibérica con matanza e higos y el wok de verduras naturales con aliño casero, soja y jugo de ternera. A destacar la originalidad de la ensalada que no parecía tal, con un delicado carpaccio de presa envolviendo el mejunje. Las verduras, en su punto, si acaso y siempre para mi gusto, se abusa un poco de la salsa de soja, que enmascara otros sabores (y hablo en general, no sólo de este plato, puesto que las brochetas también llevaban).



En el apartado vinos, que habitualmente a un servidor se le olvida comentar, se puede destacar, y fue uno de los detalles que más me gustó del local, que Alfileritos 24 cuenta con una extensa variedad de vinos castellanomanchegos para maridar sus especialidades. Nosotros seleccionamos un Pago del Vicario estupendo y bastante asequible. Citando a Vázquez Montalbán, los pueblos que no comen sus quesos ni beben sus vinos son pueblos desmemoriados. Basta ya de tanto Rioja y tanto Ribera del Duero, además de estos hay estupendos vinos en todas las regiones, con o sin denominación de origen y no se debe privar al comensal de catarlos junto con las viandas del país.


Y vamos con los segundos. Yo me decidí por el rabo de toro deshuesado con puré de patatas (y un toque de soja, como no). La carne la encontré buena, un poco seca por el exterior, la verdad.
Otro de los platos que pude ver entre los seleccionados por mis acompañantes fue la presa ibérica acompañada de berenjenas al eucalipto que, o bien tengo el gusto muy atrofiado o se trataba de berenjenas a la vinagreta, porque del natural broncodilatador ni rastro. Lo siento pero es así.
Y para culminar una bastante aceptable cena entre nuevos amigos, dos muestras de los postres: Helado de queso, gelatina de miel y granizado de manzana verde y crema de almendra, helado de coco y granizado de sandía. En estos momentos echo en falta especialmente a Carrascal Bollo, especialista en postres, para que considere si los mismos están demasiado dulces o no. A mí todos me parecen siempre riquísimos, vamos, que no me suelen empalagar. Supongo que la gelatina de miel, que el amigo JF definió como comer miel a cucharadas, hubiese horrorizado al señor Bollo, todo un purista.



 En general, un lugar correcto, con un precio más o menos asequible. Cambiaría un poco el servicio, eso de subir y bajar toda la noche tres pisos debe ir contra los derechos humanos. Deben cuidar un poco lo de la soja, siempre bajo mi modesta opinión. Y finalmente, hombre, pues si son berenjenas a la vinagreta no son berenjenas al eucalipto. ¿A ustedes que les parece? Un saludo y recuerden: sus comentarios mueven nuestro blog.


35 euros por persona
VALORACIÓN GUISAILLO: 8,20
JORDÁN ABELLANER
jordanabellaner@gmail.com

lunes, 5 de octubre de 2009

Comer en Cerdeña (IV)

Restaurante Su Gologone, Oliena (Nuoro)
El día comenzó con otro de esos desayunos estupendos al estilo Bed & Breakfast a base de café, tartas variadas y ricotta fresca con miel. Visitamos el yacimiento de Tharros, en San Giovanni di Sinis, impresionante legado de origen fenicio en su mayoría, cara al llamado "mar muerto". También fue colonia visigoda y romana. De todo esto me enteré tras seguir las concienzudas explicaciones (en italiano) de un guía mu salao.