miércoles, 18 de noviembre de 2009

Comer en Cerdeña (VII) y chin pum

Trattoria Zia Forica. Sassari

Hacia el final de nuestro viaje nos acercamos a Sassari, la capital de la provincia del mismo nombre. La verdad es que no tuve la oportunidad de conocerla demasiado bien. Me resultó más interesante aprovechar para visitar una clásica trattoria de toda la vida que a la vez resultó ser una trattoria de las de no al uso. Me había documentado, a diferencia de mi colega Carrascal Bollo, que viene metiéndose donde pilla y así acaba comiendo, hamburguesas de medio kilo o delicatessen de las más sublimes. Yo, en cambio, iba como digo documentado, sobre seguro y había leído que Zia Forica era de lo mejor de Sassari. Lo que no sabía es que prácticamente era una casa de comidas, con platos preparados. Jejeje, imagínense mi cara cuando llego y veo los bancos corridos y el mostrador refrigerado en la planta de abajo, dentro del cual veo como único elemento de cocción ¡un microondas! Casi me da algo.

Entonces hice algo que me honra: reflexioné. Pensé que si estaba lleno hasta los topes (incluidos unos españolitos de gira, como nosotros) parroquianos, gente trajeada haciendo el lunch, así como un par de señores con abundantes barbas y años, con pinta de venir a comer todos los días, aquel lugar no podría ser tan malo. Bendita la hora.


Zia Forica no es un restaurante, carece de carta estable y por lo tanto de precio medio estable, los bancos son incómodos (tienen un comedor en la planta de arriba y de éste desconozco su holgura). Sin embargo, en este local se respira al pueblo, a la comida tradicional y al espíritu de la originaria trattoria, fonda de hambrientos con platos caseros y trato familiar. A los clientes habituales se les llama por su nombre y a los accidentales, casi. El comensal tiene su lugar en el plano, porque aquello parece una película costumbrista. Lo opuesto a la cocina de pegatina de esas que se encuentra a menudo hoy día, en la que el camarero, maître o tonto de turno enaltece más su figura que lo que sirve.

En fin, que nos homenajeamos con una ensalada de pasta, que iba acompañada de verduras varias, queso fresco y un pesto casero realmente sensacional. Como entrante también seleccionamos berenjenas a la parmiggiana (que un día les explico por qué no llevan queso parmesano o no deberían llevarlo) con salsa de tomate y queso. Indescriptibles como entrante o plato único.



Como segundo, ensalada de pulpo, en realidad pulpitos en su jugo cocinados con tomate, una delicia italiana, que si está bien cocinada, madre mía. Otro segundo, filete de burro con patatas fritas. Merece la pena que les cuente la anécdota. Cuando pregunté por las carnes me recomendaron el asino. Yo me bloqueé y empecé a repasar las carnes (en italiano y mentalmente). Cuando comprobé que esa carne no estaba en mi muy particular vocabulario italiano, pregunté si sabían a qué animal español correspondía (como si las especies zoológicas tuvieran una patria). Se estableció toda una discusión en el comedor, con la intervención de dos camareras, tres clientes habituales y yo, con cara de circunstancias en medio de aquello, hasta que uno de los parroquianos aclaro que servían un filete de burro legítimamente italiano. ¡Pues venga ese burro! -exclamé.
 
Como colofón de la comida y del viaje, gastronómicamente hablando, pedimos unas seadas con miel, también llamadas sebadas, según la zona.
Todo muy satisfactorio, como en la mayoría del viaje, por otra parte. Zia Forica permite comer por unos 18 euros por persona, incluyendo los servicios elementales como agua, bebidas, postres y cafés, además de ofrecer una comida de calidad, casera y una atención amable.
Dónde encontrarlo...
    Corso Margherita di Savoia, 39
    Sassari (Cerdeña)
    Tel. 079233556 Email: ziaforica@tiscali.it (para reservas)
Me da pena despedirme de esta sección, pero tengan claro que volveremos pronto con nuevos viajes, más largos, más bestias y con más bicarbonato en la mochila. Esta entrada la dedico muy especialmente en el día de hoy a mi compañero, amigo y todo lo demás Carrascal Bollo, él sabe bien por qué. Un fuerte abrazo, amigo.
mailonpix.com
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3 comentarios:

Carrascal Bollo dijo...

¡Impresionante Abellaner!

Me superas con lo del burro al cocodrilo... ¿qué tal era? Parece por la foto cerdo...

La verdad, me da muchísima pena que termines esta brutal serie en la que tanto estaba aprendiendo (y no sólo gastronómicamente).

Muchas gracias por dedicarme esta entrada en un día tan especial para mí.
Por cierto, en un día tan señalado no ha podido faltar algún regalo gastronómico... que evidentemente aparecerá por esta página, jeje. Nos servirá para darle un achuchón más a una de las series por las que siempre hemos apostado (aunque sólo tú has dado la cara por ella).

Un fuerte abrazo y gracias por enseñarnos tanto sobre Cerdeña.

Jordán Abellaner dijo...

Modestamente, anduve como un loco por la isla, intentando ver cuántas más cosas, mejor, es lo que mi hermano mayor llama el "típico turista coñazo". Espero haber sido gráfico y que las recomendaciones sirvan a alguien. Yo desde luego volveré algún día a un par de sitios a comer y ponerme ciego de Canonnau y pecorino, aunque sea sentado en una piedra al lado de un pastor.
Igual aporto algún bis a la sección, quién sabe.
Un fuerte abrazo compañero de fatigas gastronómicas.

Jordán Abellaner dijo...

Caigo en la cuenta de que no contesté tu pregunta sobre el burro. Me pareció más ternera que cerdo, la verdad, pero teniendo en la mesa esos pulpitos, tampoco crea usted que le eché muchas cuentas al asino.
Un fuerte abrazo

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