Como buen aficionado al baloncesto que soy, hasta hace escasas fechas al escuchar la palabra
Kobe, respondía instantáneamente “
Bryant”... Sí, lo sé. Mi cerebro es tan primitivo que tengo respuestas instantáneas sin pensarlo... os puedo poner otro ejemplo:
Cualquier persona a mí: - “¿
Tienes hambre?”
Respuesta inmediata mía: - “¡
SÍ!”
(Habitualmente mi cerebro no permite que la amable persona termine la frase, vaya a ser que se despiste)
Dejándonos de
zarandajas (la primera acepción, claro), afortunadamente para mí esa palabra (KOBE) ya no sólo la asociaré al
baloncesto.
En Málaga existe un Restaurante con dicho nombre... que no es un restaurante normal (al igual que Kobe Bryant, que
no es un jugador normal).

Su idea es “
tapería gastronómica”, con comida y platos “modernos” (llamémosle como queramos), que se salen de lo habitual.
Es un gusto poder pedir conejo relleno o crema de Foie... y que sea tapa.
Pero no es sólo un sitio de tapeo. Otro aspecto muy positivo de este restaurante es que puedes comer con
tapas y raciones, o con
platos más
contundentes (y más caros, claro, sobre 19 Euros los segundos platos).
En mi caso, al ser una cena, me centré en las tapas y en las raciones.
Exquisitas todas ellas. Seguramente
la menos espectacular fuera “La nueva versión de Guacamole” (en la foto), que aunque distinto y muy rico, no es que sea un plato con mucho margen de mejora (desde mi punto de vista).
La otra tapa que pedí fue, por supuesto, la
Tortilla de Patatas deconstruida, uno de los platos más famosos del Bulli, y un pequeño homenaje de la cocinera del Kobe, Beatriz Hernández a Ferrán Adriá, ya que trabajó con él.
Para mí fue
algo colosal. Es algo para contar, no cabe duda. Esta tortilla de patatas tan especial la sirven en copa, con una salsa de yema de huevo en el fondo, encima cebolla, y arriba del todo una espuma de patata... Eso mismo, Tortilla de patatas “deconstruida”.
¡¡Menudo genio al que se le ocurrió eso, madre mía!!, ¡¡
Qué imaginación!!

Aquí os pongo la foto, cedida por nuestro blog amigo
gastronomicae, el cual
recomendamos encarecidamente que visitéis, está muy bien trabajado (Enhorabuena a su creador).
Como
ración disfruté especialmente con las croquetas semilíquidas de Jamón ¿Cómo es posible crear esa
obra de arte? En cuanto la pinchas con el tenedor, y más aún al masticarla lo más mínimo, una cascada de sabor (líquido) te inunda todo el paladar. Creo que me hubiera comido 25, y no exagero, lo juro (quien me conoce sabe que no exagero).
La ensalada de Jamón de Pato, fruta, tomate cherry, pipas de calabaza y vinagreta demostró (aparte de que estaba felizmente acompañado por una mujer) que en este restaurante
tienen gusto para todo. Acabé mojando el pan en el escurridizo liquidillo que quedaba al final, una vez devorado todo.

Y para terminar el fideua vegetal con mayonesa suave de ajo. También
muy sabroso, aunque para mi gusto (absolutamente personal, claro) no era “suave” de ajo, sino que estaba bien cargada de ajo.

En definitiva, sales del Kobe con una
sonrisa en la cara, un gusto en el
paladar absoluto, el
estómago satisfecho... y la
cartera no vacía (lo que yo pedí salió a unos 18 Euros por persona)... y en mi caso con
ganas locas de volver, pero a comer, para poder probar alguno de los segundos platos, como vieiras con pasta de remolacha, pichón de Bresse o mollejas de ternera con humus o raviolis de rabo de ternera....
Y por supuesto probar algún
postre (aún me estoy flagelando por irme de allí sin tomar ninguno): Croquetas de chocolate, arroz con leche y dúo helado con pan de especias.
Entre 17 y 19 euros (tapeando y con raciones)
VALORACIÓN GUISAILLO: 8,98
CARRASCAL BOLLO
carrascalbollo@gmail.com