Como ya dijimos en la presentación de este blog no sólo hablaremos de restaurantes cuyas lámparas tengan un diseño de última moda. Ni tampoco hablaremos de cómo le dimos a Ferrá Adriá la idea de su último plato, no. Nuestra vida no es siempre tan trepidante.
En cambio ahora toca uno de esos momentos trepidantes. Es una experiencia diferente.
Sí, comer en la cantina es vibrante. Como ya he dicho, es el típico bar-tasca-restaurante de barrio. En el “salón” hay un par de tragaperras, está la tele, las cajas de cerveza y de coca-cola (que las tienes que esquivar para ir a un pequeño servicio...) pero COMER allí es tremendo.
El sitio es de pescado. Fritura típica malagueña: Rosada, boquerones, pulpo, jibia, calamares... muy fresco, y por supuesto las berenjenas con miel (en la imagen junto a unas gambas).

Y el marisco es para chuparse los dedos (algo obligado cuando comes marisco sea donde sea): Vieras, Cañaillas, Búsanos, Gambas, Mejillones, Conchas Finas, Almejas...
Todo de primerísima calidad. Sin duda hay más sitios así por Málaga y España.
Pero hay determinadas cosas que lo hacen muy especial.
Para empezar los camareros. El bar lo regenta una familia, y son grandes en su trabajo. Enseguida se crea confianza entre los clientes y los trabajadores., creándose un ambiente familiar. En multitud de ocasiones te reponen automáticamente la bebida, o el pan, o los platos limpios sin ni siquiera tener que pedirlo.
Igualmente, comer tanto marisco y pescado, y luego ver la cuenta, también agrada, puesto que es barato para lo que se come.
Lo especialmente diferente y bueno viene ahora. Aparte de lo ya explicado (pescado y marisco) en dicho bar, la madre de la familia suele hacer primeros platos “caseros” que van variando según el día: Sopa de marisco, callos, habichuelas, sopa de picadillo, ... que aparte de darle un toque diferente están de muerte.
Como último comentario, en cuanto se entre por la puerta hay que reservar raciones del flan casero que hace la madre... hablando de madre: MADRE MÍA con el flan.
Alrededor de 20 Euros por persona.
VALORACIÓN GUISAILLO: 8,18





















